sábado, 13 de septiembre de 2008

¿Gabriela Mistral?

Estábamos en uno de esos barrios de calles anchas y cielos despejados. Mi hermana estaba más grande, tendría unos catorce años. Yo estaba con ella y con mi mamá, caminando.
Íbamos a una botica que quedaba cerca a la casa. Una vez dentro, mi mamá empezó a comprar diferentes artículos para bebé, como aceite, talco, crema. Todo era para Katherine, nuestra prima hermana. En el sueño era sólo una bebé y no recuerdo quién de nosotras tres la tenía cargada.
Una vendedora sacaba cada vez más cosas para enseñarle a mi mamá y en eso sacó un portabebé con coche, de color verde agua. Enseguida mi mamá hizo que pusiéramos a Katherine en él.
Una vez que tuvo todo, pidió que imprimieran la boleta. Todo, incluyendo el portabebé, costaba S/.110. El dinero le alcanzaba justo, pero le dio pena y compró el portabebé de todas formas.
Yo no quise que nos dieran bolsas de plástico, así que llevé todo cargado en las manos. Tenía que abrazar todos los envases de plástico juntos, pero por más fuerza que hiciera, ellos se caían por los lados. Mi mamá y Giannina (mi hermana) agarraban los envases que se me resbalaban antes de que se cayeran y terminaron llevando dos cada una. Yo llevé el resto.
Entonces recordé a una ancestra nuestra, creo que era mi bisabuela. Había sido una ilustre pedagoga de origen peruano que se había nacionalizado chilena para conseguir fondos del estado de aquél país. Se supone que ella había inventado el código Braille de lectura para ciegos, siendo ciega ella misma.
Nos dirigíamos hacia unas ruinas y llevábamos a Kathy con nosotras. Las ruinas parecían un colegio gigante de adobe y piedra y tenían un estilo azteca o chan-chan.
Subimos por una pendiente de piedra. Era tan empinada que terminé prácticamente echada sobre la piedra. Mi mami estaba más arriba y se había volteado para sentarse. Entonces decidimos parar un momento y empezamos a discutir. Mientras tanto, Kathy estaba en su coche a un lado de la pendiente. Giannina la estaba vigilando.
- Gabriela se fue a Chile porque no tenía trabajo aquí, así que no le importó este país.
- Yo creo que si tenía un ideal, entonces tenía que perseguirlo. Una vez que lo logró, lo trajo aquí. Eso demuestra que no su país no le era indiferente, al contrario.
- Claro, es que el Perú no invierte en educación y así pierde a sus educadores más valiosos, ¿te das cuenta, hija?
Las ruinas eran un museo de una nueva técnica pedagógica que se utilizó durante las últimas décadas, desde que fue creada por esta maestra que fue mi bisabuela. Recordé que había sido la mamá de mi abuelo paterno.
Para salir de donde estábamos teníamos que atravezar un pasillo. Precisamente cuando yo me acercaba, alguien salía, pero no pude distinguir si se trataba de un hombre o de una mujer. Lo primero que vino a mi mente fue que probablemente fuera la guía que debía mostrarnos el museo, pero una vez de cerca me di cuenta de que era mi ancestra, la maestra.
Recordé entonces un artículo de periódico antiguo que leí sobre ella. Su nombre era Gabriela.

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