martes, 26 de abril de 2011

Viajando

Todo empezó de noche. Yo salí del lugar donde trabajaba. Se parecía más a los call centers donde iba a trabajar, un sitio así con un montón de compus. Salí de ahí y me fui a un sitio descampado donde había puro desierto y unos rieles de tren a la antigua. En eso llegó un tren que iba hacia mi derecha, ahí yo no me tenía que subir, pero se subió todo el mundo y parecía que el asunto ya estaba planeado/acordado/entrenado porque la gente se trepó al tren haciendo como formas con sus cuerpos como escribiendo palabras en el tren con sus cuerpos y sólo lo veías si mirabas de lejos.

Pero ahí no me tenía que subir yo. Yo me subí al siguiente, que iba en la dirección opuesta y me acompañaron mis abuelos, los papás de mi mamá. Mi abuelo ya está muerto y mi abuela no podría caminar porque le falta una pierna, pero en el sueño estaban conmigo y me acompañaron.

Ah, no era un tren de pasajeros, sino un tren de carga. Eran. Los dos. Y yo me subí y era como la parte de atrás de un camión y mi abuela no se podía parar bien pero mi abuelo sí, y se veía recontra estoico. Yo le dije que no se preocupara y yo me encargué de sentar a mi abuela en una esquina del vagón donde no corría mucho aire, creo que hasta la tapé con algo. Y así viajamos toda la noche hasta que amaneció (duh!) y vi pasar a un murciélago rojo y luego a un ave roja que tenía las alas del color de la bandera de alemania (rojo, negro y amarillo).

Y entonces me bajé y estaba en otro pueblo. De ahí tenía que tomar un avión. Lo tomé y llegué con unas amigas hasta colombia; una de ellas tenía que irse a bolivia y yo a perú y nuestros vuelos salían a la misma hora. Pero entonces me perdí, no entendí bien para dónde iba y creo que tuve que tomar un tren (de pasajeros) para llegar hasta perú. Porque eso de las conexiones con aviones y tal... no lo entendí.

Y así estuve toda la noche: del tren al avión y al tren otra vez. En algún momento creo que estuve en un auto, para llegar al aeropuerto...