viernes, 10 de diciembre de 2010

¿celos?

Soñé que estaba en una casa parecida a la de mis abuelos. Estábamos comiendo o habíamos terminado de comer porque estábamos en la mesa y fuimos a sentarnos a un sillón en la sala. Philipp se sentó a mi lado. Hablábamos no sé de qué, pero estábamos muy pegados el uno al otro, aprovechando las bromas para hacer contacto físico el uno con el otro. No llegábamos a tocarnos las manos, pero poco faltaba para eso.

En un momento juntamos las frentes y nos miramos a los ojos. Sus ojos son preciosos, de un azul verdoso que a mí me resulta de lo más exótico. Y su pelo rubio, largo y ondeado caía por el costado de mi frente. Así, cerquísima el uno del otro, apareció el impulso que sentimos ante el inminente beso, que era inevitable...

Pero apenas había empezado a acercarme cuando Philipp volteó el rostro. La verdad no sé si fue que se arrepintió o que jamás sintió el impulso de besarme y no se dio cuenta de mi intención o que sí se dio cuenta y huyó deliberadamente.

Volteó por ver a Anna, que vino a sentarse al lado de él. Nadie parecía haberse dado cuenta de nuestros cariños exagerados. Todo siguió de lo más normal. Incluso para mí; yo me paré del sillón para echarme en la alfombra y prender la tele. Había un televisor muy grande a la izquierda de donde estábamos sentados. Me senté para ver mejor y les eché un ojo a ellos.

Anna se había sentado en las piernas de Philipp de manera que ya casi sólo la veía a ella. De rato en rato la miraba por curiosa. Y me daba la impresión de que ella no se daba cuenta de que la miraba, como cuando uno tiene lentes de sol puestos y nadie sabe hacia dónde está dirigiendo la vista... Lo digo porque en un momento ella empezó a acariciar a Philipp, empezó a tocarle los muslos muy sutilmente y a subir su mano hacia su entrepierna. Luego le acariciaba el bajo vientre con un dedo o dos, y todo esto a vista y paciencia mías.

Mi cerebro empezó a correr a mil por hora. ¿Philipp está con Anna? ¿Por eso no me podía besar? ¿Anna está tratando de decírmelo y por eso deja que vea todo eso? ¿Por qué no dicen que están juntos? ¿Es lo mismo que con Magdalena? ¿Entonces le gusto a Philipp en absoluto o no? Si se me acercó así es que sí le gusto, y si se alejó luego, lo más probable es que fuera por Anna, por exclusividad obligada o porque de verdad le gusta ella; y si fue por exclusividad obligada, ¿por qué se deja obligar o por qué se obliga a sí mismo a estar con ella si no la quiere? Y si de verdad le gusta, ¿por qué se me acercó en primer lugar? Todas esas ideas se atorbellinaban en mi cabeza y no me dejaban pensar con completa claridad, terminaba sintiendo una mezcla de tristeza y rabia. ¿Celos a lo mejor? No lo sé. Sólo sé que me paré y me fui porque no aguantaba más.

Salí a la calle en dirección a la estación de tren. Tenía que pasar por un puente de ladrillos de piedra, esos ladrillos de los que están hechas las calles para peatones aquí en Europa. Joonas pasó a mi lado. Me saludó, dijo algo de estar apurado y siguió caminando hacia adelante. Yo también, pero más despacio.

Subí por el puente, pero no volví a bajar. Arriba me esperaba una amiga (no me acuerdo quién) para ir a comprar juntas a una tienda que quedaba en esa calle. Buscábamos una tienda en la que yo ya había estado antes, donde había visto una agenda que me quería comprar. Era una tienda pequeña, su nombre empezaba con B y su logo consistía en un nombre escribo en letras negras, delgadas y desordenadas entreveradas con delineados de círculos y cuadrados en colores cítricos. Entré y no vi la agenda que quería pero habían otras cosas que me gustaban. Creo que compré algo de Hello Kitty para mi mamá y en lugar de la agenda de colores cítricos que quería, terminé comprando otra de colores emo, morado y turquesa oscuro con diseños en negro... Bonito también.

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