Le pregunté si no había visto eso que yo buscaba (lo mencioné concretamente en el sueño, sólo que ahora ya no sé qué cosa era). Me dijo que no lo había visto. Entonces llegó Ann-Caroline para conversar con él. Yo me sentía completamente ajena, fuera de lugar, porque no les tengo confianza ni a Sebas ni a Caroline como para meterme a sus cuartos. Pero ya estaba ahí, buscando esa cosa.
Al final, casi sin darme cuenta, abrí uno de los cajones de la cómoda de Sebastián. Había un montón de polos bien doblados puestos en orden, pero no estaba lo que buscaba. Abrí el siguiente; había un par de cajas que más parecían joyeros, un pedazo de tul arrugado en la esquina, algo rojo que parecía de tela o de plástico y un montón de cachivaches ininteligibles. Entonces Sebas tomó consciencia de que yo le estaba revisando los cajones y me dijo, medio en serio y medio en broma, con ese tono típico suyo, "oye, no me revises la ropa interior, hija". Me dio vergüenza porque nuevamente me di cuenta de que no tenía la confianza con él como para abrirle los cajones y verificar que lo qeu buscaba no estuviera ahí. Le pedí disculpas y me despedí. Me dieron unas bolsas celestes no sé con qué ni para qué, pero me las llevé. Y me fui. Y ahí terminó el sueño.
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